miércoles, 11 de noviembre de 2015

HISTORIA DE UN CAPRICHO (PRIMERA PARTE)

Buenos días!!! Después de más de un mes sin dar señales de vida vuelvo llena de ideas, proyectos y ganas de escribir y contaros lo que me ronda por la cabeza. 

"¿Y donde ha estado?" os preguntaréis... 
Pues con un brazo roto. Una, que va por la vida pensando en sus cosas y mirando al tendido (como diría mi padre). El caso es que una tarde iba tan tranquila por la calle, caminando junto a la Quinta de los Molinos y preguntándome si tenía tiempo de entrar y dar un paseito y hacer unas fotos cuando, de repente, pegué un tropezón con la acera y, a cámara lenta, caí cual árbol en medio del bosque. "Tiiiiimmmmmbbbbbeeeeeerrrrrr!!!!!"
Total, que como resultado, una fractura en la cabeza del radio y varias semanas con el brazo escayolado. En fin, cosas que pasan...
El caso es que ya me han quitado la escayola (yuju!!!!) y con la rehabilitación he recuperado movilidad y fuerza, así que hoy vuelvo a escribiros...

Y precisamente hoy es un día muy significativo para mí, porque justo hace dos años que murió mi abuela María Luz. 
¿Sabéis esas personas que marcan de una forma tan significativa tu vida en millones de pequeñas cosas que sabes que sin ellas habrías sido alguien totalmente distinto? Pues mi abuela ha sido una de esas personas para mi, bueno, y para mi hermana. 


Mi madre falleció cuando éramos pequeñas, y mi abuela se puso el mundo por montera y decidió que ella se iba a hacer cargo de enseñarnos todo lo importante de la vida y a cubrir ese hueco en presencia y (sobretodo) cariño que había quedado vacante. 

Sinceramente pienso que nadie podría haberlo hecho mejor, gracias a esos años que pasamos juntas pudimos conocerla bien y tenemos millones de momentos para recordar y atesorar, los cuentos de Simbad el marino en la hora del baño, los esmaltes de uñas de Elizabeth Arden, esos días de lluvia aprendiendo a jugar al tute con un libro que ninguna de las tres entendíamos, las horas y horas cocinando con delantal y libreta para aprender las recetas imprescindibles  y las horas y horas en el jardín, regando, echando de comer a las picazas, paseando, o cortando flores, cuando me obligaba a ponerme unos guantes que me quedaban gigantes porque no quería que me hiciese daño en las manos y me daba unas tijeras de podar que eran de todo menos seguras (contradicciones de mi abuela). 


Es ella quien despertó a la jardinera que llevo dentro, y por eso hoy, y para ella, voy a comenzar a hablaros de un jardín que significa mucho para mi, ya que fue protagonista de mi Proyecto Fin de Carrera, con el que me convertí en ingeniera. 

El Capricho de la Alameda de Osuna.


Sé que se han escrito y leído páginas y páginas sobre este jardín, la verdad es que lo merece, pero yo, salvo ese tocho que ahora pertenece a la UPM, aún no he escrito nada sobre él, así que espero que me disculpéis la repetición y os quedéis conmigo...

Mi historia comienza con don Pedro Alcántara Téllez-Girón y Pacheco (1755), segundo hijo del Duque de Osuna, y su prima doña María Josefa de la Soledad Alonso Pimentel Téllez-Girón (1752), quienes estaban prometidos. 

María Josefa había heredado numerosos títulos debido a la muerte de su padre y hermanos, entre ellos el de Condesa-duquesa de Benavente, y todas las propiedades que les correspondían. 

Se concertó el matrimonio entre ambos porque como él era segundo hijo, no heredaría títulos que pudiesen sobrepasar a los de ella. Sin embargo, semanas antes de la boda falleció el primogénito de los Osuna, pasando a ser don Pedro el heredero. Ante este acontecimiento, la madre de doña Josefa trató de cancelar la boda, pero ellos siguieron adelante y se casaron el 19 de diciembre de 1771, uniendo así a dos de las familias más importantes de España. 



Ambos eran personas cultas e instruídas, sentían gran afición por la lectura y su biblioteca tenía más de 60.000 volúmenes de temas muy variados, como ciencia, historia, poesía, etc. Tenían un permiso especial para tener toda clase de libros, y tras un tiempo lograron abrir esta al público, siendo la suya una de las primeras bibliotecas públicas de España. 
Además eran aficionados a la música y tenían una orquesta particular para amenizar sus reuniones y su biblioteca musical estaba abastecida con piezas de Haydn, Boccherini, Rossetti, Marmoy, Mozart y otros. El mismo Boccherini estuvo contratado por los Duques para dirigir su orquesta y Haydn les enviaba todas aquellas composiciones que realizaba que no fueran encargos para otros. 
Cabe destacar la larga y estrecha relación de los Duques con Goya, del que eran mecenas y protectores. El pintor realizó numerosos retratos de los miembros de la familia, y algunas de sus obras más representativas fueron pintadas para ellos. 

En 1779, los duques arrendaron una casa de recreo con huerta en la Alameda de Canillejas, se piensa que eligieron este emplazamiento, aparte de por la calidad de las tierras y la presencia de abundante agua, por su proximidad al castillo de Barajas, donde estuvo prisionero el III Duque de Osuna, Virrey de Nápoles, durante los reinados de Felipe III y Felipe IV. Y el interés de la Duquesa por la finca creció hasta tal punto, que en 1783 la compraron, iniciando así la creación de "el capricho" de la Duquesa, como ella misma lo llamaba. 


A pesar de que poco a poco se iban realizando mejoras y ampliaciones en la finca, lo que realmente quería la Duquesa era un jardín de recreo, una folie, un decorado para jugar con sus amigos, hacer fiestas y disfrutar de la naturaleza, siguiendo así las corrientes paisajistas que llegaban de Europa. 
Es por ello que en 1784 le encargó a Pablo Boutelou, integrante de una de las más importantes dinastías de jardineros en España de los siglos XVIII y XIX, que trazase un jardín anglo-chino para la Alameda. 
El diseño que ideó Boutelou consistía en una serie de elementos paisajistas con árboles y praderas, rodeados por el trazado regular de las huertas existentes. 
Aunque las obras del jardín se iniciaron siguiendo el diseño de Boutelou este no siguió trabajando para la Duquesa, ya que ella exigía una exclusividad que aquel no podía darle.  


Así que se contrató a Jean Baptiste Mulot, procedente del Petit Trianon de Versalles, para ejecutar el proyecto. Permaneció tres años en la Alameda, pero no consta ningún proyecto firmado por él, por lo que se piensa que se llevó a cabo el que realizó Boutelou o lo ideado por la Duquesa. 

Tras la marcha de Mulot no se contrató a otro jardinero hasta 1795, cuando llegó Pedro Prevost, que permaneció en la finca hasta 1812, cuando falleció defendiendo la propiedad de los franceses. Su papel en el jardín fue de gestor-administrador y encargado de las plantaciones y del mantenimiento en general.  
Poco después de la llegada de Prevost fue contratado uno de los personajes más destacados en la historia de la Alameda, Angel María Tadey, un decorador y pintor de teatros italiano que acabó siendo "el hombre para todo", decorador, pintor, arquitecto, administrador y hombre de confianza de la Duquesa. Es el autor, entre otras cosas, de las arquitecturas efímeras y numerosas pinturas murales con trampantojos en los caprichos. 


De esta manera, entre Boutelou, Mulot, Prevost, Tadey y diversos arquitectos y artesanos, el jardín fue tomando cuerpo, a imagen de la Duquesa, que dejó claramente su impronta en él. 

El periodo más importante de la creación del jardín está comprendido entre 1783 y 1800, ya que durante estos años se construyeron el palacio y los caprichos.  

Además, hasta su muerte, la Duquesa se encargó de enriquecer la flora del jardín, y puso gran interés en la búsqueda de plantas, la aclimatación de especies nuevas, el intercambio de ejemplares con conocidos y la compra de plantas en el extranjero. De hecho, incluso tras su muerte salieron a lo largo de los años hacia otras propiedades plantas de los viveros del jardín, inclusive a los Reales Sitios.

 

La Duquesa falleció en 1834, y su nieto, don Pedro Téllez-Girón y Beaufort, XI Duque de Osuna tras la muerte de su padre en 1820, recibió, entre otras cosas, la propiedad de la Alameda. 

Y eso es todo por hoy, como habréis visto en el título, he decidido hacer varias partes con la historia y recorrido por El Capricho, creo que necesita una revisión detallada, y por ello extensa.
Así que como no quiero pecar de exagerada voy a hacer una pausa aquí y ya en la próxima entrada os contaré qué fue de la familia Osuna y del Capricho.

Hasta pronto!!! ;)

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