viernes, 19 de febrero de 2016

JARDÍN BOTÁNICO PAUL JOVET. UN JARDÍN EN LA CORNICHE

Buen día a todos :)

Hoy quiero hablaros de un jardín que visité en verano y me encantó. 

Se trata del Jardín Botánico Litoral Paul Jovet,  que se encuentra al norte de San Juan de Luz, junto a La Corniche, la ruta que une los diversos pueblos de la costa del País Vasco Francés.


El jardín fue creado a partir de la idea de los botánicos franceses Paul Jovet y Jean Bost de crear un lugar para poder conservar y estudiar las especies propias de los diversos entornos naturales de la costa vasca y otras plantas exóticas adaptadas y naturalizadas en la región. 
Diseñado por la paisajista Anne-Elizabeth Wolf y abierto al público en 2008, la gestión del jardín ha estado en manos de la Asociación de Amigos del Jardín Botánico Litoral Paul Jovet desde su creación. 


Como parte de la red de Jardines Botánicos de Francia contribuye al aumento de conocimientos, intercambio de ideas, experiencias y especímenes con otras instituciones y figuras científicas. 
Además, a lo largo del año el jardín organiza diversas actividades con niños y jóvenes, intercambios de plantas y semillas, visitas guiadas, talleres, exposiciones y conferencias y salidas a la naturaleza. 


Todas las colecciones del jardín están detalladas y explicadas en grandes paneles informativos, con todas las plantas etiquetadas como corresponde. 


Al acceder al jardín, te encuentras en primer lugar con la colección de magnolias caducifolias.



Tienen distintos ejemplares de Magnolia "George Henri Kern", Magnolia stellata, y una Magnolia "Fragant Cloud" que me sorprendió al tener flores a finales de agosto. 



Frente al pabellón principal, donde se encuentran la taquilla, los laboratorios, las aulas, las salas de exposiciones y un pequeño bar de zumos, se puede disfrutar de un bonito y cuidado conjunto de bambús. 



Sasa tsuboiana, Sasa palmata, Shibataea kumasasa, Pleioblastus pygmeus... 



Y unos cuantos más, todos ellos incluidos en la colección "Plantas de los cinco continentes" que bordea el camino que se adentra en el jardín. 



Todas las plantas pertenecientes a esta colección, procedentes de América, Asia, África, Europa y Oceanía, aquellas de orígenes lejanos proceden de regiones cuyo clima es similar al del País Vasco, por lo que, aunque son exóticas, están perfectamente adaptadas al emplazamiento donde se hallan. 






Si a un lado de este largo camino se encuentra la colección de los cinco continentes, al otro se pueden ver otras dos colecciones que, aunque no son tan extensas como la anterior, son muy interesantes.

La primera de ellas es la llamada "Colección del árbol del navío", está compuesta por diferentes especies de frondosas y coníferas que evocan las diferentes etapas de la construcción naval tradicional de la zona.



El esqueleto axial de Quercus robur (al que llaman roble inglés) y Quercus petraea, los marcos de Robinia pseudoacacia, el borde de Pinus pinaster y Pinus sylvestris...



La otra pequeña colección es "El jardín de necesarios", situada en cinco lechos alzados, delimitados con varas de castaño, que presentan al visitante las plantas que acompañan en la vida cotidiana. 



Está formada por plantas medicinales, textiles, aromáticas, hortalizas, etc. Cada año se renuevan para ofrecer una muestra de las plantas cultivadas tradicionalmente en la región, como el maíz "Arto gorria", una variedad de maíz típica del País, o las alubias de Tolosa. 




Una de las cosas que más me gustó de este pequeño espacio fue encontrar, escondido entre las plantas, un pequeño hotel de insectos. La verdad es que no es de extrañar, ya que en Francia se han extendido muy rápidamente las actuaciones para evitar la desaparición de las abejas y otros insectos beneficiosos. 



Al llegar al final del camino, y por lo tanto, al final de los cinco continentes, nos adentramos en "El robledal costero". El clima de la costa vasca se caracteriza por sus temperaturas suaves, precipitaciones abundantes y humedad relativamente alta durante todo el año.



Estas condiciones favorecen el desarrollo del roble (Quercus robur), que aparece acompañado por otros árboles como avellanos (Corylus avellana), fresnos (Fraxinus excelsior) y arces campestres (Acer campestre), abundando en el sotobosque vivaces de floración primaveral.





Como complemento de esta colección, hay una pequeña rocalla de especies también presentes en el sotobosque costero, como hiedra (Hedera helix), brezo (Erica cinerea), Cymbalaria muralis y varios helechos como Asplenium adiantum-nigra y Asplenium trichomanes.



Al avanzar a través del bosque umbrío, lleno de murmullos, se va escuchando el romper de las olas, y al llegar a la línea de árboles nos encontramos frente al mar. Las vistas desde aquí son increíbles.    

En esta zona del jardín se están "Los brezales costeros". Creados desde cero en un suelo adecuado para su desarrollo, margoso y poco profundo, esta colección está integrada por las especies características de este entorno. 



Así, se encuentra brezo (Erica vagans), tojo (Ulex europaeus y Ulex galii), cornejo (Cornus sanguinea), jara (Cistus salviifolius), helechos (Pteridium aquilinum)...






Las floraciones se suceden a lo largo de todo el año, tal como ocurre en la naturaleza, haciendo que este ecosistema sea interesante durante todas las estaciones. 



Como este jardín me gusta mucho y estoy aquí entretenida escribe que te escribe, tengo la tentación de continuar con el recorrido hasta el final, pero mejor hoy voy a terminar aquí y el próximo día seguiré con los acantilados, las dunas y mucho más en 

JARDÍN BOTÁNICO PAUL JOVET. SEGUIMOS NUESTRO PASEO

¡Hasta entonces!    

Fuente: Jardin Botanique Saint Jean de Luz

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